Históricamente, los juegos de azar y apuestas estaban limitados a la población adulta. Hoy,
se observa la participación de niños y adolescentes en apuestas en línea. Esta participación,
se da mayormente entre varones a partir de los 12 años, aunque las estadísticas todavía
son difíciles de precisar porque la práctica se realiza muchas veces de manera clandestina u
oculta.
Tecnoadicciones: ¿Qué sucede en el cerebro de los jóvenes?
Si bien la actividad lúdica en la infancia fortalece las funciones cognitivas esenciales; el auge
de las apuestas en línea plantea riesgos para la salud mental y el desarrollo de los
adolescentes.
Las adicciones a la tecnología, en general, comparten similitudes con las adicciones
tradicionales puesto que producen dependencia y abstinencia. “Las adicciones
tecnológicas están incluidas dentro de la categoría de adicciones comportamentales”,
explica la Dra Gisela Rotblat, jefa del Servicio de Salud Mental Pediátrica del Hospital
Italiano. La particularidad, según dice, es que al no tener una sustancia implicada, las
personas y su entorno tardan en notar que el hábito se ha vuelto patológico.
La alarma se enciende cuando se cae en conductas excesivas y repetitivas, abandonando
otros comportamientos que antes resultaban gratificantes, por la necesidad de obtener un
estado de bienestar o eliminar uno de malestar. Lo cierto es que todo ese cuadro se
potencia en adolescentes y los deja más vulnerables, “el cerebro termina de desarrollarse en
la adultez temprana, las áreas que aún permanecen inmaduras durante la adolescencia son

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aquellas involucradas en la toma de decisiones y evaluación de las consecuencias, la
corteza prefrontal.”, afirma Rotblat.
Efectos que preocupan
Las consecuencias de las apuestas y juegos de azar en adolescentes van más allá de lo
financiero. Se observa un deterioro en los vínculos familiares y sociales, sedentarismo,
obesidad, alteración del sueño, aislamiento, la tendencia a mentir y realizar gastos
compulsivos ya que en general estos gastos son realizados de manera secreta con tarjetas
de crédito de los adultos, y un aumento de la irritabilidad y la violencia, al igual que la
depresión y la ansiedad.
“El adolescente busca reconocimiento entre sus pares y la afirmación de sus condiciones a
través del valor simbólico del dinero y el ganar. Se suma también a un contexto de
validación que existe en las redes sociales sobre este tipo de prácticas. Lo negativo es que
obviamente esto es azaroso y trae muchas complicaciones”, Dr. Andrés Luccisano, subjefe
del Servicio de Salud Mental Pediátrica del Hospital Italiano. “De la misma manera repercute
en la familia, que muchas veces se entera tardíamente aunque se registran situaciones
donde desde el hogar naturalizan las apuestas y disminuyen sus riesgos. Por eso es
importante la concientización sobre el tema”, agrega Rotblat.
Si bien nos encontramos ante un fenómeno creciente, no contamos todavía con estadísticas
concretas en nuestro país que permitan dimensionar objetivamente esta realidad, ya sea
porque aún no es reconocido como un problema certero o por la dificultad para acceder a
los datos. A modo de referencia, tomamos la información de dos instituciones españolas: el
Ministerio de Consumo de España destaca el crecimiento de los jugadores en línea
menores de 25 años, que pasaron del 28% al 48% entre 2016 y 2021. Mientras, la
Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados observa un descenso en la
edad promedio de inicio del juego a 15 años de edad y detalla que las apuestas en línea
pasaron a ser la principal causa de ludopatía en menores de 26 años entre la población a la
que asiste.
Llamado a la acción y consejos para las familias
Los profesionales de la salud, las instituciones educativas, las familias y la sociedad toda
deben tomar conciencia de esta problemática emergente. Lo mejor es dar lugar a una
comunicación abierta con los chicos, establecer límites al acceso a las tecnologías y
fomentar hábitos digitales responsables.
“Vivimos en una época en la cual la gratificación inmediata prevalece sobre el esfuerzo y las
frustraciones son vehiculizadas a través de acciones impulsivas en detrimento del
pensamiento, del registro de las emociones y su tramitación mediante la palabra. Por eso es
crucial prestar atención a las señales, concientizar e implementar estrategias preventivas
para que el juego siga siendo juego”, señala el Lic. Damián Supply, coordinador del área de

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Prevención y promoción de salud en niñez y adolescencia del departamento de Pediatría del
Hospital Italiano.
Estos son algunos de los consejos para las familias que transmiten los especialistas:
● Habilitar otras prácticas o ámbitos de reconocimiento, de pertenencia y de entornos
saludables, como los deportivos, culturales y los creativos.
● Ampliar canales de comunicación con los adolescentes respetando los intereses
individuales.
● Acercarse para conocerlos y compartir, no para juzgar lo que hacen o lo que les
gusta.
● Mostrarse dispuestos a entender su mundo.
● No dejar a disposición del adolescente tarjetas de crédito y/o claves personales.
● Promover un uso limitado y responsable de tecnologías con acceso a otras
actividades que favorezcan lazos sociales, actividad deportiva y motivar el
autocuidado.
● Conversar sobre los riesgos y anticipar consecuencias
● Buscar reemplazar por otras actividades y compartir los momentos de juegos.
● Evitar el “todo o nada” con los castigos y construir un balance.
En línea con esta reflexión, el 17 de febrero se conmemora el Día Mundial del Juego
Responsable, una fecha que busca concientizar acerca de los efectos nocivos de las
adicciones a los juegos de azar. Aunque existen leyes que buscan regular esta actividad, la
falta de estudios específicos y regulaciones efectivas para la población adolescente plantea
desafíos importantes. Entonces resulta urgente y necesario preguntarse cuál es el impacto
de los juegos de azar en la adolescencia y qué podemos hacer los adultos para paliar sus
peligros.
Acerca del Hospital Italiano de Buenos Aires
El Hospital Italiano de Buenos Aires es una institución sin fines de lucro, con 170 años de trayectoria
en la medicina argentina. Día a día trabaja para brindar servicios de excelencia en el cuidado de la
salud, la educación y la investigación, centrado en las necesidades de las personas.
A nivel asistencial, es especialista en la evaluación y el tratamiento de enfermedades graves y de
situaciones de alta complejidad. Su vasta trayectoria y experiencia en cirugía cardiovascular,
neurocirugía, trasplantes, cirugía asistida por robot, cirugía fetal intrauterina, entre otras, le permiten
brindar el mejor cuidado en las situaciones más difíciles. Lo hace a través de:
Un equipo de profesionales hiper especializados y altamente calificados que ofrecen un
abordaje interdisciplinario para resolver los casos más complejos.
Un parque tecnológico completo y moderno, con el que logra diagnósticos más precisos, en
menos tiempo y con la menor exposición radiológica posible.

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Dos hospitales generales – Almagro y San Justo -, con una infraestructura exclusiva de cuidados
críticos e hipercríticos y atención en todas las especialidades médicas.
Una extensa planta quirúrgica: equipamiento como el flujo laminar y la cirugía robótica, y
desarrollos propios como la planificación virtual tridimensional, completan un circuito de atención de
alta complejidad único en la región.
Para saber más sobre el Hospital Italiano de Buenos Aires: www.hospitalitaliano.org.ar