Muchas veces asumimos que algo es sano (o no) por costumbre o por preconcepto. También es
posible que nos dejemos llevar por los colores, las etiquetas o porque está ubicado en cierta parte
del supermercado, góndola o porque se vende en una tienda “saludable”.

Sin embargo, muchos alimentos que se promocionan como saludables en realidad no lo son, por
contener sustancias perjudiciales para la salud, como químicos, conservantes o altos niveles de
sodio, azúcar y grasas. Por ejemplo, que una etiqueta afirme que el producto es “light”, no significa
que sea sano, simplemente indica que es una versión de ese producto reducida en azúcares y grasas.

Desde Green Food Makers, marca productora de alimentos y bebidas saludables, identifican que
los consumidores actuales están aprendiendo a reconocer los alimentos que ingieren. “Están
aprendiendo a leer etiquetas, a detectar productos ultraprocesados y a reconocer los beneficios
nutricionales de los ingredientes que componen los alimentos” explica Lucas Piacenti, socio y co-
founder de la marca que tiene como premisa elaborar productos lo más naturales posibles, y con el
mínimo procesamiento requerido. Es desde ese lugar que reconocen que tienen el desafío de educar
a sus consumidores actuales y potenciales, “para que cada vez más personas se animen a probar
nuevos alimentos y a desarrollar un estilo de vida más saludable.” De esta forma, además, es posible
llevar adelante una dieta equilibrada consumiendo variedad de alimentos responsablemente.
Comprendiendo qué contiene cada producto y qué tanto procesamiento hay en su elaboración.

Por ello, decidieron crear un análisis para identificar sencillamente aspectos esenciales a la hora
de valorar un producto como saludable y lo denominaron “AIRE”.

Atención a las calorías y las grasas

Recordemos que las grasas son necesarias para el organismo, siempre optando por las llamadas
grasas buenas, como por ejemplo los ácidos grasos omega-3, y que, en la medida de lo posible,
debemos evitar las grasas trans y saturadas.

Las calorías indicadas en una etiqueta son el valor energético que obtenemos al consumir una
porción de ese alimento, y se calcula en base a una dieta de 2.000 calorías diarias. Las necesidades
energéticas varían de una persona a otra por distintos factores (edad, sexo, condición fisiológica o
nivel de actividad física), por lo que este valor sólo sirve como guía general para identificar si un
alimento tiene alto o bajo porcentaje de determinado nutriente.

Desde la productora destacan que “es fundamental prestar atención al tipo de producto que se está
evaluando, porque, por ejemplo, las bebidas vegetales de almendras tienen más cantidad de grasas,
pero son grasas buenas que provienen directamente del fruto”. Por el contrario, que un producto sea
“bajo en grasas” no significa que sea sano porque puede, por ejemplo, contener más azúcares. La
calidad siempre se ve reflejada en los ingredientes que lo componen.

Identificar las porciones
Es importante saber cuál es el tamaño de cada porción, ya que nos permite observar cuántos
nutrientes que estamos consumiendo en esa cantidad. Si se comen dos porciones del alimento, se
estará consumiendo el doble de las calorías y dos veces la cantidad de los nutrientes.

Un ejemplo claro: No da lo mismo si la porción es una cucharada que una porción de 100 gramos o
una taza de 200ml.

Y otro tema importante, es que solemos asumir que los productos vienen envasados como una sola
porción cuando, en realidad, son bastantes más.

Revisar la lista de ingredientes

Esta lista se diseña en orden decreciente, es decir, primero se escriben los ingredientes que se
encuentran en mayor cantidad y luego los de menor cantidad. Esto ya facilita su lectura.

Por otro lado, si en la etiqueta todos los nombres de los ingredientes son imposibles de leer, es
porque es un producto está elaborado a base de químicos, colorantes, conservantes, etc. Lo mismo
si tienen números o letras al lado de cada ingrediente. Seguro es un alimento ultraprocesado.

Por último, es recomendable moderar el consumo de azúcares añadidos, que son una forma
refinada de azúcar que se agrega durante el procesamiento de alimentos para mejorar el sabor.
Puede figurar como: jarabe de maíz de alto contenido de fructosa, dextrosa, maltosa, sacarosa, miel,
jugo de fruta concentrada, jarabe de arce o fructosa. Y también minimizar o evitar el consumo de
sodio. La Organización Mundial de la Salud recomienda ingerir menos de 2000 mg/día de sodio
(equivalente a 5 g/día de sal).

Entender los porcentajes de valores diarios
El porcentaje (%) de valor diario es una guía que nos da idea de la cantidad de un nutriente o calorías
que aporta ese alimento según nuestro requerimiento diario. Si tiene 5% del valor diario o menos, es
bajo en ese nutriente; un valor de 20 % o más, indica que es alto en ese nutriente.

“La información en los envases de alimentos es poco leída en nuestro país, ya que solo 3 de cada 10
personas mayores de 13 años revisa la tabla nutricional. Para mejorar esto, se necesitan estrategias
que faciliten elecciones más saludables, como sugieren organismos internacionales como OPS/OMS,
UNICEF y FAO. Los sellos en los envases indican el exceso de azúcares, grasa, sodio o calorías según el
Código Alimentario Argentino” concluye Federico Angelinetti, socio y co-founder de Green Food
Makers.