“El gobernador no quiere escándalo, ni asustar a la gente”. Con esta frase, Yaco Tieffenberg comienza a dibujar un paisaje ficticio que, a lo largo de su novela, termina revelándose como el reflejo de cierta realidad cuando se observa sin tapujos frente al espejo del presente. Un hecho aparentemente intranscendente, la mordedura de un murciélago, es el punto de partida que inicia la sajadura que se convertirá en una herida incurable.

Como los círculos concéntricos de una piedra lanzada a un estan que, de aguas podridas, una sociedad que prefiere la mentira a la verdad y acepta el pago de sobornos para ocultar prácticas farmacéuticas y políticas delictivas, expande el virus de su corrupción a la par que se extiende entre ella un virus mortal.

Más allá del carácter anticipatorio, expresado página a página en el vaticinio de la actual pandemia global del nuevo coronavirus, La herida incurable nos lanza un reto inesquivable: comparar las mutaciones del virus que infecta a algunos de los protagonistas con las mutaciones de una sociedad enferma, infectada por la ambición; la desidia; la facilidad para mirar hacia otro lado cuando los problemas aparecen y, sobre todo, la forma en que empresas, países y lobbies trampean para llenar sus bolsillos, aunque para ello con- sientan incontables muertes.

La historia narrada en esta novela acierta en la diana de la ficción convertida en un relato absolutamente próximo a nuestros días. Feliciano, un joven humilde que representa el saber intuitivo que intenta sobreponerse a la pobreza, es la primera víctima de la mordedura de los murciélagos rabiosos. Con él, con su impotencia ante una enfermedad letal que siente en su cuerpo extrañado, todos somos mordidos, infectados.

 

Nosotros. Vosotros. Todos aquellos que hemos comenzado a adentrarnos en la herida incurable nos hemos convertido, dentro y fuera de la novela, en posibles víctimas de la amenaza de una pandemia que escapa a la naturaleza de un virus: la pandemia de una sociedad que no duda en manipular genéticamente animales para encadenarnos al tráfico de intereses relacionado con vacunas y artimañas.

¿Qué hay de imaginario en un relato que se asemeja, en insospechada medida, a las noticias que actualmente escuchamos en los medios de comunicación? ¿Hasta qué punto los personajes de La herida incurable reflejan la ambición de políticos y empresas farmacéuticas? ¿En qué medida los investigadores que el autor describe en su novela se asemejan a quienes aspiran a detener la pandemia actual y corren el riesgo de perder su vida?

 

¿Por cuánto tiempo más seremos capaces de apartar la mirada ante la evidencia de la pandemia más letal: el egoísmo del género humano?

La herida incurable, más allá de ofrecernos respuestas, nos plantea preguntas que no pueden dejarnos indiferentes. Todos acabaremos heridos, aunque Yaco Tieffenberg nos muestra, con un lenguaje brillante que invoca, una posible salida del laberinto: despertar, no aceptar la realidad que nos imponen, reaccionar para intentar sanar la herida común que nos supura.

Acerca de Jacobo Yaco Tieffenberg

Médico pediatra graduado en la Universidad de Buenos Aires. En su época estudiantil fue presidente del Centro de estudiantes, consejero estudiantil y luego presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA). Sufrió detenciones durante las dictaduras militares, y fue detenido, desaparecido y torturado durante la última. Debido a esto, y a amenazas a su familia, se trasladó y reinició su carrera en Estados Unidos. Becado por la Escuela de Salud Pública de Harvard, obtuvo un Máster en Salud Pública y otro en Políticas y Gestión de la Salud. Luego de la restauración de la democracia fue designado asesor de la Comisión de Salud y Asistencia Social de la Cámara de Diputados de la Nación, puesto en el que estuvo durante 8 años. Actualmente preside la Asociación Civil de Investigación y Desarrollo en Salud (ACINDES), con sedes en Buenos Aires, San Pablo, México y Madrid, y es vicepresidente de la Editorial AWWE, dedicada a la formación médica.  Obtuvo premios literarios por sus cuentos La Cosecha y La Mendiga. La herida incurable es su primer novela.

 

Acerca de ACINDES

La Asociación Civil de Investigación y Desarrollo en Salud (ACINDES) es una institución académica internacional nacida en 1984 con el fin de desarrollar programas de formación e intercambio para profesionales de la Salud y la comunidad. A través de sus actividades y publicaciones, promueve la formación y la investigación para elevar la calidad de la gestión, la atención y los tratamientos.

Acompaña a profesionales, instituciones y empresas desde sus oficinas en Madrid, México DF, San Pablo y Buenos Aires.