14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes Prevención Infantil, abordaje de la obesidad e impacto del estrés

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Diabetes Infantil: Prevención, tratamiento y desafíos
La diabetes infantil representa un desafío para las familias y la comunidad médica, pero
con apoyo adecuado y tratamiento correcto, los niños pueden llevar una vida activa y
plena. Esta enfermedad crónica se caracteriza por niveles elevados de azúcar en sangre
(hiperglucemia) y se manifiesta principalmente en dos tipos durante la infancia: la
diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2.
La diabetes tipo 1, la más común en niños, es una enfermedad autoinmune en la cual el
sistema inmunológico destruye las células productoras de insulina del páncreas. La
insulina es la hormona que permite que la glucosa ingrese a las células y se convierta
en energía. Los síntomas incluyen sed excesiva, micción frecuente, fatiga extrema y
pérdida de peso inexplicable. Su tratamiento se basa en cuatro pilares: administración
de insulina, alimentación equilibrada, ejercicio y automonitoreo de glucosa.
Por otro lado, la diabetes tipo 2, aunque más frecuente en adultos, está en aumento en
niños debido a factores como obesidad infantil, sedentarismo y dieta poco saludable.
En estos casos, el tratamiento incluye cambios en el estilo de vida y, en algunos casos,
medicamentos, destacando la prevención como aspecto fundamental.
En Argentina, la prevalencia de obesidad infantil ha aumentado considerablemente. La
Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2) de 2019 reportó que el 41,1%
de niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años presentaban sobrepeso u obesidad. En
2022, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ubicó a Argentina en el puesto 11°
entre los países con más niños obesos menores de cinco años, mientras que la FAO,
OPS y UNICEF informaron una prevalencia de obesidad en menores de cinco años de
12,9%, la más alta de la región sur. Además, la Federación Mundial de Obesidad
proyecta un incremento del 100% en la obesidad infantil para 2035.
Estos datos exponen la magnitud alarmante de la obesidad infantil y su impacto
profundo en la salud a largo plazo. En esta etapa crítica de desarrollo, las células grasas
en los niños no solo crecen, sino que se multiplican, lo cual aumenta el riesgo de
mantener un exceso de grasa incluso en la adultez, aún si se logra reducir el tamaño de
las células. Esta predisposición a la obesidad eleva notablemente el riesgo de
desarrollar diabetes y enfermedades graves como problemas cardiovasculares,
articulares y musculoesqueléticos. Si bien existen tratamientos farmacológicos, estos
deben complementarse con cambios radicales en el estilo de vida, como el ejercicio
regular y una alimentación balanceada, los únicos enfoques que realmente pueden
proteger la salud de los niños y reducir el riesgo de enfermedades crónicas en el futuro.

Diabetes y obesidad: nuevas terapias para una mejora integral
La obesidad es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2.
Esto se debe a que el exceso de grasa corporal, especialmente en la zona abdominal,
contribuye a la resistencia a la insulina, el estrés oxidativo y la inflamación causada por
el tejido adiposo disfuncional.
Hoy en día, el tratamiento de la diabetes y la obesidad ha evolucionado hacia un
enfoque integral que aborda ambas condiciones de manera conjunta. La aparición de
nuevos medicamentos ha brindado a los médicos herramientas más eficaces para
controlar estas enfermedades.
Para la diabetes, además de los análogos de insulina de acción rápida y prolongada,
ahora existen fármacos orales como los inhibidores de SGLT2 y los agonistas del GLP-1.
Estos medicamentos no solo ayudan a regular los niveles de glucosa en sangre, sino
que también ofrecen beneficios adicionales, como la pérdida de peso y la protección
cardiovascular.
En cuanto a la obesidad, los agonistas del GLP-1 representan un avance importante.
Aunque fueron desarrollados inicialmente para la diabetes tipo 2, han demostrado ser
efectivos para la pérdida de peso y en la reducción de la inflamación asociada con la
obesidad, convirtiéndose en una opción prometedora. Entre estos medicamentos se
encuentran la liraglutida y la semaglutida, que ya están aprobados para el control del
peso en personas con obesidad o sobrepeso.
El futuro en el manejo de la diabetes y la obesidad es alentador, con el desarrollo de
nuevas terapias que abordan ambas condiciones simultáneamente. Es por eso que
junto a mi equipo, nos dedicamos a la investigación y el desarrollo de nuevas
moléculas, con más de 20 años de experiencia en estudios que han contribuido al
avance global y mejorado significativamente la calidad de vida de nuestros pacientes.
El impacto del estrés en la diabetes
Las situaciones tensas pueden aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y por
consiguiente los niveles de glucosa en sangre, la resistencia a la insulina y la ganancia
de peso; todos ellos son factores de riesgo para esta afectación. Cuando una persona
está bajo situaciones de nerviosismo crónico, es más probable que tenga dificultades
para mantener hábitos saludables, como seguir una alimentación equilibrada, hacer
ejercicio regularmente, tener un descanso adecuado, entre otros.
Los denominados estresores activan la respuesta de "lucha o huida" en el cuerpo, que
involucra la liberación de hormonas como el cortisol y la adrenalina. Las mismas
pueden incrementar los niveles de glucosa como parte del mecanismo de
supervivencia del cuerpo. Sin embargo, en personas con enfermedades metabólicas
esto puede desencadenar complicaciones.
Es importante tomar medidas para reducir y manejar el situaciones complejas en
pacientes con problemas endocrinos: practicar técnicas de relajación como la
meditación o el yoga, propiciar una alimentación saludable y establecer límites que
prioricen el autocuidado. También es fundamental contar con un equipo médico de
apoyo y buscar ayuda profesional si es necesario.

El estrés, tanto físico como emocional, eleva los niveles de glucosa en sangre, lo que es
especialmente problemático para las personas con padecimientos endocrinos.
Situaciones difíciles pueden conducir a la resistencia a la insulina, dificultando el
control efectivo de los niveles de azúcar en sangre. Los elementos de tensión hacen
que sea más difícil mantener rutinas saludables y por consiguiente, fomentar su
autocuidado. Estas personas pueden tener menos probabilidad de seguir su plan de
tratamiento, incluyendo tomar medicamentos a tiempo o en las dosis correctas.
Factores de tensión o nerviosismo pueden contribuir tanto a niveles muy bajos
(hipoglucemia) como muy altos (hiperglucemia) de azúcar en sangre, lo que puede ser
peligroso. Las hormonas como el cortisol y la adrenalina pueden alterar directamente
el metabolismo de la glucosa.
Las complicaciones a largo plazo como enfermedades cardiovasculares, trastornos del
sueño, daño renal y problemas de visión, pueden verse más cercanas como
consecuencia del estrés, el cual ,además puede contribuir a la ansiedad y la depresión,
que a su vez pueden empeorar la gestión de la diabetes y a su vez, puede aumentar las
respuestas inflamatorias del cuerpo.
Como médica especialista, considero que las hormonas de cortisol y adrenalina
desempeñan un papel significativo en el desarrollo y manejo de la obesidad y la
diabetes. En este sentido, el aumento en los niveles de cortisol puede conducir a la
resistencia a la insulina, un estado en el cual las células del cuerpo no responden
eficientemente a la insulina. Esta resistencia a la insulina es un factor clave en el
desarrollo de la diabetes tipo 2.
La adrenalina, conocida por su papel en la respuesta de "lucha o huida", también
influye en cómo el cuerpo maneja el azúcar. En situaciones de estrés agudo, puede
incrementar temporalmente los niveles de azúcar en sangre, preparando al cuerpo
para una acción inmediata.
Resulta muy importante abordar la diabetes de forma integral para poder reconocer el
impacto del estrés y la obesidad en su manejo. Mediante estrategias de autocuidado,
control del estrés y tratamientos adecuados, es posible mejorar significativamente la
calidad de vida de quienes conviven con esta condición.
Dra. Laura Maffei (M.Nº 62441.), endocrinóloga de amplia trayectoria y referente en su área
a nivel nacional e internacional. Directora de Maffei Centro Médico e Investigación Clínica
Aplicada. @dralauramaffei

 

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