La ciudad de los niños La cultura de diseñar para los más jóvenes puede cambiarlo todo

0

Me costó sacarlas del museo porque estaban completamente inmersas en las actividades que les proponían. Esa tarde me quedó dando vueltas una pregunta que va mucho más allá de ese espacio en particular: ¿cuántos espacios culturales y ciudades están aprendiendo a diseñar pensando en sus habitantes más jóvenes? ¿Y qué pasa cuando lo hacen bien? El pedagogo italiano Francesco Tonucci lleva más de treinta años trabajando esa pregunta. Su proyecto “La Ciudad de los Niños” parte de una idea simple y poderosa: una ciudad buena para los niños es una ciudad buena para todos.

En los últimos años creció con fuerza un movimiento global que pone a los niños en el centro del diseño urbano. No solo como destinatarios de plazas y juegotecas sino como criterio transversal de la planificación.

El caso más citado hoy es el de Bratislava por su programa “City for Children”. La capital de Eslovaquia integra un plan de obra pública de vanguardia con un cambio de perspectiva institucional que incluye a los propios chicos en las decisiones. Hay muchos más casos. Viena lleva décadas aplicando la perspectiva de género al urbanismo y descubrió, en el camino, que diseñar para cuidadores con niños mejora la movilidad para todos. Cambridge exportó un modelo de vivienda con patios compartidos que arrancó como experimento y hoy se replica en otras ciudades. Y en Dinamarca vienen demostrando hace años que los mejores espacios son los que dejan algo sin resolver; los que invitan a los chicos a completar la experiencia con su propia imaginación.

Lo que tienen en común todos estos casos no es el presupuesto ni la escala. Es una decisión de diseño: ¿para quién estamos pensando este espacio? ¿Quién es el usuario que estamos imaginando cuando dibujamos una vereda, programamos un museo, planificamos un barrio?

En la economía creativa, esa pregunta tiene implicancias directas. Los espacios culturales que incorporan esta lógica amplían su público y, mucho más importante, generan comunidad, reducen el aislamiento social que viene con la crianza temprana, y se potencian como infraestructura de cuidado.

Hoy en Pulmón Creativo exploramos ese territorio. Casos de ciudades y proyectos que aprendieron a mirar con los ojos de sus habitantes más jóvenes — y en el proceso, se volvieron mejores para todos. ¡Allá vamos!

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *