EL ESCRITOR CATALÁN VÍCTOR BALDOVI: «NADA NI NADIE MERECE DESAPARRECER EN SILENCIO COMO SI JAMÁS HUBIERA IMPORTADO»
Víctor Baldoví (Barcelona, 1977) es un escritor que rompe esquemas. Guionista, proyeccionista y en definitiva un apasionado del cine, presenta una nueva novela que viene acompañada por un videojuego y una web. El título de la historia es “Cuando ya no esté” y narra la vida de una pareja en medio de la gripe española y la Primera Guerra Mundial. Todo este trabajo creativo es un homenaje al personal sanitario de cualquier pandemia, pues Baldoví creó esta obra durante el COVID. Ante el olvido, el autor asegura que “La memoria es la primera vacuna, y no exige más ciencia que la voluntad de no olvidar”.


– Cuando ya no esté se desarrolla en tiempos de la gripe española y la Primera Guerra Mundial. Asimismo, está atravesada por tus vivencias cuando la pandemia del COVID. ¿Cómo se da todo este proceso y cuáles son sus puntos de identificación?
Mis protagonistas, Emily y David, al igual que nos pasó a todos durante el COVID, se enfrentan a un enemigo invisible que parece estar en todas partes con armas tan simples como mascarillas y jabón, y a la posibilidad no solo de desaparecer, sino de perder a quienes aman. Yo mismo había perdido de un día para otro tanto el trabajo de mi vida como a mi suegro, y esa herida se coló en cada frase que tecleaba. La novela transcurre hace más de un siglo, pero habla de lo que cualquiera de nosotros sintió ayer y puede volver a sentir mañana.
– La realidad de la pareja de Emily y David es determinante para la historia que cuentas.
Lo que más me interesaba era someter su amor a la máxima presión y ver qué quedaba de ellos. Cualquiera que haya pasado una cuarentena o una crisis con la persona que ama sabe que en esos momentos todo sale a la luz, sobre todo el verdadero rostro de la persona con la que convivimos y el nuestro. A veces descubrimos algo mejor que la máscara, pero otras veces descubrimos a una persona totalmente diferente. Las grandes crisis revelan lo mejor y lo peor de todos nosotros. Emily lucha por contar lo que ocurrió en el frente antes de que sea demasiado tarde, incluso a costa de su propia seguridad; David, porque ella siga viva. Ese pulso entre diferentes puntos de vista ante la adversidad es la columna vertebral de la novela.
– ¿Te identificas con Emily? Podría ser que los lectores se identifiquen también con ella, ¿te han contado algo al respecto?
Y sí, me han llegado mensajes que me han emocionado. Sobre todo, de enfermeras que me dan las gracias por dar luz y voz a una profesión muchas veces ninguneada y olvidada, la gran columna silenciosa de la medicina. Que alguien de hoy lea la historia de una enfermera de 1918 y me diga “gracias por tenernos en cuenta” o “yo pasé por algo parecido, gracias por contarlo” es, sin exagerar, lo más bonito que me ha dado esta novela.
– ¿Qué drama representa la guerra en las situaciones de tu obra?
El segundo rostro es más siniestro, porque actúa en la sombra: la guerra fue cómplice de la pandemia. Fue la censura militar la que prohibió informar sobre la gripe española para no hundir la moral. De hecho, se la llamó “española” no porque surgiera de España, sino porque ese país, neutral durante la Gran Guerra, era uno de los pocos donde la prensa informaba libremente sobre la pandemia. Esa censura condenó a millones de personas a enfrentarse a ciegas a un enemigo del que nadie les había advertido. Y es, de hecho, el gran antagonista de mi novela. Las balas mataban en el frente, pero el silencio y la censura mataban en todas partes.
– También has dicho que tu novela es un homenaje al personal sanitario.
– ¿Crees que la sociedad en su conjunto aprendió algo de la gripe española y del COVID? ¿Tienes establecidos los distintos aprendizajes?
La cara oscura del COVID fue descubrir hasta dónde llega la irresponsabilidad: gente incapaz de entender que protegerse era proteger a los demás. Su tan cacareada libertad era la condena de los demás. Pero la parte luminosa también existió y conviene recordarla: la ciencia mundial cooperando a una velocidad nunca vista; la solidaridad silenciosa de vecinos, sanitarios y gente corriente cuidando de desconocidos, y una revalorización de lo más esencial del universo, el amor. Una sonrisa, un abrazo, un “te quiero” en forma de beso se volvieron objetos de lujo que muchos dábamos por sentado y que echamos de menos durante meses. El problema es que la asignatura más importante sigue suspendida, y es la memoria. En cuanto pudimos, guardamos las mascarillas en un cajón y con ellas todo lo vivido, exactamente igual que en 1918. Por eso escribo, para gritar que despertemos de una vez. La memoria es la primera vacuna, y no exige más ciencia que la voluntad de no olvidar.
– Cuando ya no esté es una novela con un argumento determinado, pero va más allá de ser literatura al uso. Es una creación transmedia que incluye un videojuego y una web. ¿Víctor Baldoví no es un escritor al uso?
La prueba es Cuando ya no esté. Como la historia no cabía en un solo formato, la novela viene acompañada de dos piezas independientes y gratuitas: el videojuego narrativo Campamento 60, una precuela que te pone en la piel de un médico de un hospital de campaña británico, tomando decisiones de vida o muerte con recursos limitados, y la web 1918.es, un recorrido interactivo por la pandemia de gripe española y con la que recordar que detrás de cada cifra siempre hay una persona.

